DE BUENA FUENTE (Columna Política)

En el PRI del Estado de México se respiran aires de tranquilidad después del revoloteo de sus grupos causado por un hecho sin precedentes: quedarse sin primer priísta ante la derrota electoral de este año y que vendrá acompañada de una purga en el gobierno de la entidad.

Como jefe de partido, Eric Sevilla asumió desde el sábado pasado una doble responsabilidad para conducir, bajo este escenario, los destinos del priismo mexiquense en un proceso electoral federal que ya empezó. En unidad y consensos se moverá la fórmula de sus pasos a seguir.

Hasta el momento ha sido una dirigencia estatal priísta de resultados en la renovación de sus cuadros políticos a nivel seccional y municipal, en el acercamiento con su militancia de los diferentes puntos cardinales, en la obtención de votos comparada con la última elección y en el saneamiento de sus finanzas.

No es una tarea fácil la del PRI al ver que sus épocas de bonanza ya pasaron, ahora se enfrentan a una realidad distinta al asumirse como oposición al gobierno estatal que detenta Morena, pero también es cierto que en política las cosas pueden cambiar de un momento a otro. En ese trance se quedarán los que se tengan que quedar y se irán los que carezcan de valentía para defender a un PRI que les dio todo y por muchos años.

Jalan todos con responsabilidad o se termina la brega por defender las causas sociales. Esa es la conclusión a la que ha llegado la dirigencia nacional de Alito Moreno, de quien se espera un manotazo ante cualquier indisciplina partidista. No hay tonos grises en esta nueva realidad del PRI.

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