DEDAZO EN LA UAEM MATA DEMOCRACIA UNIVERSITARIA
En qué momento se perdió el Rector Alfredo Barrera Baca para atentar contra toda columna que sostiene la democracia universitaria de la UAEMex para elegir a su sucesor.
De plano hubo ungido y ni las formas cuidaron para no lastimar a los aspirantes a suceder a un rector que siempre se manejó gris frente a los grandes problemas internos.
Y esos problemas lo seguirá arrastrando ante su incapacidad de darle respuesta a las universitarias que solo pedían frenar el acoso al que estaban sujetas o como ceder a las presiones del Congreso con cambios inexplicables en su gabinete.
Les enseñó el camino a los paristas y le dio espacios sin ningún mérito académico solo para salvar su administración y sacrificando a sus amigos que lo apoyaron para llegar a la silla máxima de la UAEMex como fue el caso de Jorge Bernaldez, quien se desempeñó como secretario técnico.
Como el caso de Janet Valero a quien también tuvo que sacrificar por las presiones de los que hoy lo tienen atrapado en sus malas decisiones.
Dio la orden de que Carlos Barrera sea su delfín en la línea de sucesión y eso lo deja muy mal parado frente al consejo universitario que no debe ser cómplice de lo que hoy se registra como un cisma que cambiará la forma de ver las cosas en la Universidad.
No se equivoque, Rector no pone Rector como durante muchos años ocurre en el régimen presidencial con el único fin de cubrirse las espaldas y no ser ventilado bajo estrictos procedimientos de Contraloría.
Vaya escenas que estamos presenciando en la sucesión del Rector, cuando la máxima casa de estudios debe ser la cuna de la pluralidad y el respeto a los disentimientos más legítimos.
Si el dedazo prevalece lo seguro es que Barrera Baca pasará a la historia como el personaje que permitió que desde los poderes fácticos se impulsara una rectoría carente de sentido y sin legitimidad.